Una más

Un simple cheque con un par de ceros, quizá uno más, es lo que vale tu dedicación y esfuerzo durante casi 20 años de vida. De repente, cuando tenías...

Un simple cheque con un par de ceros, quizá uno más, es lo que vale tu dedicación y esfuerzo durante casi 20 años de vida. De repente, cuando tenías en mente disfrutar del fin de semana, de tus vacaciones correspondientes por no librar en 15 días, llega el jefe y te echa, así sin más. Sin ni siquiera conocerte y poniendo la crisis y la reestructuración de los medios como excusa. Ese es el día a día de cientos de medios de comunicación en España, y de verdad, créanme, no es un tópico.

Los periodistas somos un estorbo entre las grandes empresas y los poderes públicos…a veces un objeto manipulable con el que aumentar tus beneficios, si es que es tipo es bueno y se le da bien lo que hace. Mientras unos se van, otros vienen (los suertudos o enchufados y si hay justicia, también los currantes) por una cuarta parte de lo que les costaba el adulto y sí, digo adulto, porque la nueva hornada de periodistas son adolescentes en cuanto a conocimiento de las condiciones laborales se refiere.

No tienen ni idea de las ilegalidades que están cometiendo al firmar el mini contrato, aunque bien es verdad, que si las conocieran, tampoco les serviría de nada, pues la justicia acabaría fallando en tu contra y quedarías estigmatizado para los restos. Puede que el periodismo naciera muerto, puede que el cadáver se haya podrido aún más con el paso del tiempo, con su incorporación a la rama universitaria y con los planes de-formación actuales.

Cuatro o cinco años en la facultad donde, salvo excepciones, te encuentras con profesores que jamás han ejercido y lo máximo que han hecho ha sido escribir un libro en un lenguaje indescifrable que te venden de tapadillo. Porque a la universidad se accede sin oposiciones ni pedagogía.

En España es una institución endogámica que se regenera gracias a personas con el don del peloteo. Te gradúas sin saber cómo es una redacción, sin saber escribir, sin saber hacia donde vas y tampoco de donde vienes, porque a pesar de que la Historia del Periodismo es una constante en todos los cursos, poco te servirá conocer cómo se fabricaba el papiro si tú ahora te enfrentas a un teclado o a una pantalla táctil donde ni tan siquiera sabes posicionar los dedos para escribir rápido y adecuadamente.

Es un sinsentido, un cúmulo de desprecios y una manera de retener a miles de jóvenes antes de que engorden las cifras del paro, se paseen entre los pasillos de una tienda de Inditex o vuelvan a casa de papá y mamá, comiencen a estudiar algo de verdad y encuentren trabajo a los 37… o nunca. Pero lo cierto es que nadie tiene la clave del periodismo, algunos apuestan por suprimir facultades, y otros directamente con cargarse el grado. Quizás un postgrado bastaría, o una especialización…porque sabemos de todo y de nada en concreto. Después te encuentras casos donde un licenciado en Derecho ejerce de jefe de gabinete de prensa en un ayuntamiento o peor aún, de redactor jefe…y lo que más duele, al menos a mí, es que ellos, sin la formación precisa, puede que lo hagan mejor que alguien supuestamente «formado» y la pregunta es ¿en qué? Es una reflexión en voz alta, poco original, ya se ha escrito mucho sobre este tema, pero considero que necesitaba mostrar mi enfado en público y no lo había hecho hasta ahora.

He visto vuestro enlace en twitter y me he registrado con ninguna esperanza, solo la de escribir y sentirme bien, viva durante el tiempo empleado en darle al teclado, algo que, por cierto, se me da muy bien porque después de cinco años, en un ciclo de FP estoy recibiendo clases de mecanografía ¿vaya contradicción no? Al final lo que queda son las ganas de aprender de cada uno, y sobretodo, la capacidad de adaptación…fundamental porque probablemente acabes trabajando de algo que no sea tu primera idea, pero que irremediablemente, te terminará gustando, al menos, un poquito…lo indispensable para ser feliz.

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