Otra vez campeón de Europa

Sabemos que es cierto que una victoria del Madrid no da  la vida. Sabemos que la felicidad de ver ganar a tu equipo no da para comer. Sabemos que...
foto 2017

Sabemos que es cierto que una victoria del Madrid no da  la vida. Sabemos que la felicidad de ver ganar a tu equipo no da para comer. Sabemos que seguiremos siendo igual gane o pierda el club de nuestros amores. Pero también sabemos que en la vida tenemos que ser felices con alguna  cosa. El fútbol es una de ellas.

Ayer los madridistas se fueron a la cama contentos. Vieron al Madrid, de nuevo, campeón de Europa. Tiene algo este club que lo hace diferente. No le tiembla el pulso en las grandes citas. Hubo un tiempo donde la Copa de Europa era un título prohibido para el Madrid. Se pasó 32 años esperándola. Cierto es que en ese tiempo  se forjó la leyenda de las grandes noches europeas de los blancos con las míticas Copas de la UEFA donde el Madrid remontaba a lo grande. Pero la Copa de Europa es lo más. Este torneo hizo grande al Ajax de Cruyff que ganó tres consecutivas. Luego vino la época del Bayern de Múnich, quien empezó su leyenda en aquella final de 1974 que le quitó  al Atlético de Madrid en el último minuto de la prórroga y forzando un partido de desempate. Tres consecutivas logró el Bayern de Beckenbauer. Dos consecutivas lograría el Milán de Marco van Basten, Rijkaard y Ruud Gullit. Nadie, desde entonces, había conseguido ganar dos consecutivas. Ni el Barcelona de Messi. Cuesta creer que el Barça, con al mejor jugador de todos los tiempos, no pueda en los últimos años con un Madrid grande,  pero sin un jugador como Messi.

La leyenda del Madrid se hizo el sábado todavía más grande. El Madrid tiene un equipo de fantasía pero también lo es que recurre a su historia para hacerse fuerte. El sábado realizó un segundo período de película. Bailaba a la Vecchia Signora de esquina a esquina. Puro espectáculo. Era como si estuvieran representando una obra artística en un gran teatro.

Los personajes que había tras el telón eran duendes. Estaba Isco quien parece que escucha música cuando juega. El ritmo que le da el partido tiene acordes de triunfo. Luego está Cristiano. El romance que tiene con el gol es sensacional.  No hay quien lo pare, hace así con la pierna… y zas, GOL. En el fútbol gana eso, el gol. Hasta llegar a él, faltan aliados que sirvan el menú. Uno de ellos es Modric. Sin el croata la vida es difícil pero cuando está en el campo todo rueda mejor. Un profesor que imparte clases magistrales. Podríamos seguir con el reparto pero nos quedaríamos sin hojas. Cada uno de ellos es  aporta algo. Un guión perfectamente estructurado con Zidane al lado. No está al mando, está como si fuera uno más. Un  Vicente del Del Bosque II que huye del protagonismo dando la batuta a los jugadores.

El Madrid, otra vez campeón de Europa. Y a lo grande, por goleada. La leyenda continúa.

 

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