Lluis Companys

Hace varias semanas se hizo viral un mensaje de whatsapp donde se explicaba lo que había hecho Lluís Companys desde que fue nombrado presidente de la Generalitat hasta su...

Hace varias semanas se hizo viral un mensaje de whatsapp donde se explicaba lo que había hecho Lluís Companys desde que fue nombrado presidente de la Generalitat hasta su muerte. Este mensaje no es nuevo, pero se convirtió en viral tal vez por lo que se estaba viviendo en esos momentos en Cataluña. Estaban los sentimientos a flor de piel y, si tiempo atrás casi nadie se lo leyó, en esta ocasión todos lo hicieron y alucinaron. Acto seguido recibí muchos mensajes preguntándome si todo aquello era verdad. Evidentemente lo es. Parte del escrito dice:

Según diversos estudios considerados de máxima solvencia, el aludido detritus nacionalista catalán creó 200 Comités de Milicias con el siguiente resultado:

Persecución neroniana contra la Iglesia: 2.441 asesinatos de religiosos (1.538 curas, 824 religiosos, 76 monjas), incluyendo 3 obispos catalanes. En agosto de 1936 las patrullas de Companys mataban 70 curas al día. Muchos eclesiásticos de las provincias fronterizas pudieron huir de la Cataluña de Companys. Por eso en Lérida fue exterminado el 65% del clero, en Tortosa el 62%, en Vic el 27%, en Barcelona el 22%, en Gerona el 20%, en Urgel el 20% y el Solsona el 13%. En fin, un 35% del clero de toda España fue asesinado en Cataluña. Por eso Companys le confesaba a Juan Simeón Vidarte hablando de los frailes: “De esos ejemplares aquí no quedan”.

Destrucción artística y cultural. Como escribió Juan Bassegoda Nonell, director de la Cátedra Gaudí: “Nunca en la dilatada historia de Cataluña se había producido un conjunto de daños contra el patrimonio artístico tan sistemáticamente organizado”. Salvo el rescate in extremis de Montserrat, la catedral de Barcelona y poco más, la Generalitat legitimó los expolios y destrucciones: joyas escultóricas, retablos barrocos, incunables, las pinturas de Sert en la catedral de Vich… Incluso el canónigo catalanista Martí Bonet habla de “el martirio de los templos”. En Barcelona ardieron 500 iglesias, incluida la Sagrada Familia: todas menos 10. Se profanó la tumba de Gaudí, se quemaron 464 retablos de valor incalculable, se silenciaron las campanas.

Asesinatos por militancia política: Companys acabó con 1.199 carlistas, 281 lligaires, 117 de Acción Popular Catalana, 110 del Sindicato Libre, 108 falangistas, 213 de la CEDA, 70 de Renovación Española, 36 de la Unión Patriótica.

Asesinatos de periodistas: 54 víctimas. Coses de la llibertat de premsa sota la Generalitat nacionalista. Asesinatos de nobles: 31 víctimas.

Asesinados del Círculo Ecuestre: 52 víctimas.

Asesinatos de poetas y literatos: al menos 17 víctimas. El terror acabó apagando el genio cultural catalán de toda una generación. La lista de intelectuales emigrados superaría con creces a la de los que se quedaron….

Repetimos, todo esto ocurrió siendo Lluís Companys presidente de la Generalitat de Catalunya. Evidentemente no apretó el gatillo de todos estos asesinatos, pero no los impidió e, incluso, firmó algunas sentencias de muerte o promovió que se produjeran. Por lo tanto, es cómplice de ello y lo peor, estaba al corriente de todo lo que ocurría en Cataluña y la represión que estaban llevando a cabo las patrullas de control, los coches fantasmas y los diferentes sectores que sembraron el terror en la sociedad civil catalana.

Para conocer un poco más la personalidad de Companys es bueno saber lo que de él pensaban sus coetáneos. Francesc Cambó es uno de los pocos que hablan de modo imparcial, pero clarificando la personalidad de este funesto individuo que llegó a ser presidente de la Generalitat gracias a una serie de concatenaciones casuales. En sus memorias escribe lo siguiente:

Como que no había sido nunca de la Lliga, no llevaba en contra de ella y sus hombres la fobia de los de izquierdas que habían salido y no precisamente por motivos ideológicos.

No había pertenecido nunca a la Lliga no a ninguna capillita catalanista. Bref -corto en francés-, no sólo nunca había sido catalanista sino que en su primera juventud era netamente anticatalanista. Él era un revolucionario, un anti… todo lo existente. Cuando las circunstancias le dieron el poder se sintió un hombre de gobierno i, ya que debía actuar como catalán, es posible que llegara a sentirse catalanista los últimos años de su vida.

Su primer contacto amical con el catalanismo, lo tuvo en la Asamblea de Parlamentarios. I lo tuvo conmigo. Quedó sorprendido del orden, disciplina y eficacia de la Lliga. ¡Las cosas que me explicó de sus correligionarios!

Seguí relacionándose conmigo, i el año 1930 por última vez me hizo una curiosa visita que he comentado”.

En su Memorias Cambó hace referencia a esta última entrevista con Companys. No es que fuera un momento excepcional dentro de la vida política del futuro president. Todo lo contrario, bastante patética:

Companys se me presentó como un hombre cansado, fatigado de la lucha. Me explicó el tiempo que había pasado en la prisión y me dijo que no quería volver más. Me habló con disgusto de sus habituales compañías y me dijo que se quería apartar, y acabó pidiéndome si yo le podía facilitar una colocación en Buenos Aires que le permitiera rehacer su vida. ¡Quién le iba a decir, en aquel momento, lo que las circunstancias, en poco tiempo, habían de hacer de Companys!”.

Continuemos con el escrito que Cambó le dedica al inefable Companys:

Muerto Macià, comprendió que la política sectaria de este llevaría la Generalitat y el Estatuto a la ruina. Estableció negociaciones que fracasaron por intransigencia de los suyos.

El fusilamiento fue un inmenso error de Franco. ¿Injusto? Él, el 6 de octubre del 34 había cometido igual delito que los militares… y fue indultado. El 1936 él hizo fusilar todos los militares sublevados”.

Las palabras de Cambó son claras. El independentismo, y parte de un nacionalismo perseguido en su día por Companys, han institucionalizado un reconocimiento a alguien cuyo final fue un error. Ahora bien, nadie homenajea a las miles de personas -8.356- que perdieron la vida durante su mandato como presidente de la Generalitat. Un ser despreciable por muchos motivos. Alguien que no se merece homenajes. Pero, el ADN catalanista-separatista es tan complejo que rinden culto a un anticatalanista, a un cobarde, a un traidor y a un asesino.

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