La necesidad de una renta básica y servicios gratuitos

Vivimos en una sociedad capitalista de tintes neoliberales, lo que inevitablemente se traduce en una realidad social: desigualdad económica. Hay un pequeño porcentaje de ciudadanos realmente privilegiados que acumulan...
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Vivimos en una sociedad capitalista de tintes neoliberales, lo que inevitablemente se traduce en una realidad social: desigualdad económica. Hay un pequeño porcentaje de ciudadanos realmente privilegiados que acumulan grandes cantidades de recursos económicos.

Luego, nos encontramos con la amplia mayoría de la población, de condiciones de vida modestas o, peor aún, necesitadas económicamente. Muchas familias sobreviven gracias a los préstamos bancarios o a los préstamos con ASNEF, y otras tantas imploran desde hace ya varios años una renta básica universal para poder pagar la vivienda, la cesta de la compra o el colegio de sus hijos e hijas.

Ahora que tenemos un gobierno de coalición de izquierdas, la renta básica universal se perfila en el horizonte como una posible realidad. Desde hace ya mucho tiempo, la sección más progresista del país exige que los derechos básicos de vida, como la sanidad, la educación, la vivienda y la comida, sean cien por cien gratuitos y universales; es decir, públicos.

Podemos poner muchos ejemplos de esto en todos los ámbitos de vida de los ciudadanos españoles. Vemos claramente cómo el copago o la coexistencia de la sanidad pública con la privada, por ejemplo, repercute negativamente en el buen funcionamiento de la pública, y que si se destinaran todos los recursos de la privada a una única sanidad accesible para todos y todas con independencia de sus ingresos y sus condiciones de vida, el resultado sería muy distinto.

Naturalmente, nadie puede culpar a las familias españolas en riesgo por recurrir a los bancos. En la actualidad existen también recursos virtuales que evitan el incremento de deudas con entidades bancarias, y que permiten hacer frente a pagos y necesidades económicas pequeñas, siendo los préstamos rápidos sin papeles el mejor ejemplo al respecto que podemos poner.

Sin embargo, no podemos cerrar los ojos ante la realidad de que una crisis económica actualmente llevaría a la miseria a muchísimas personas. No podemos seguir obviando que la privatización de recursos esenciales para la vida solo enriquece los bolsillos de unos pocos y aumenta todavía más la brecha social, una de las más altas de Europa.

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