De cómo el licor de horchata cambió las sobremesas de las comidas de Navidad

La Navidad está a la vuelta de la esquina, tal como se empeñan en recordarnos los anuncios de la tele y las iluminadas decoraciones de las calles de todo...
licor de horchata

La Navidad está a la vuelta de la esquina, tal como se empeñan en recordarnos los anuncios de la tele y las iluminadas decoraciones de las calles de todo el país.

licor de horchata

Se acerca el momento de compartir momentos especiales con nuestros seres queridos, de pasear bajo el frío por mercados navideños y, sobre todo, de comer y, después, seguir comiendo.
Y es que todos sabemos que las navidades son una excusa perfecta para alargar las sobremesas, degustar exquisitos platos, beber algo más de la cuenta y disfrutar de ese bombón cubierto de avellanas, o bombones, para qué engañarnos.
Las conversaciones, los juegos y las risas se adueñan de mi casa cada vez que hago de anfitriona en estas fechas. ¡No puede gustarme más! Decidir el menú, sin embargo, ya no me gusta tanto.
“¿Preferirán carne o pescado?” “¿Vuelvo a hacer el tradicional arroz con bogavante con el que siempre triunfo o me arriesgo con un plato nuevo?” “¿Tendré suficiente pica-pica o me habré quedado corta?” Muchas son las dudas que me rondan los días (o semanas) previos al día en cuestión.

Lo único que tengo claro que no puede faltar en mi mesa navideña, además de los polvorones que solo gustan a mi padre pero que me niego a eliminar de la lista, son los licores. Para qué os voy a mentir, en mi familia somos de disfrutar de los platos principales, pero mucho más de los postres y todo lo que estos conllevan.

Hoy, vengo a haceros una recomendación para estas navidades, tanto si os toca ser anfitriones como si vais de invitados pero queréis marcaros un buen punto: licor de horchata.

Si todavía no habéis tenido el gusto de probarlo, y nunca mejor dicho, es el momento perfecto para hacerlo, especialmente si sois amantes de la horchata tanto como mi familia y, ahora, gracias a mí y a este licor, mi grupo de amigos.

En casa ya se ha convertido en toda una tradición: una vez hemos recogido todos los platos y se han sacado todos los turrones, polvorones, bombones y dulces varios típicos navideños, preparamos unos vasos con hielo y empezamos a servir el licor de horchata.

Disfrutamos casi en silencio del primer sorbo, digo “casi” porque en Navidad nunca reina la calma en mi casa, y
empezamos a explicarnos unos a otros anécdotas de todo tipo. Y, así, casi sin darnos cuenta, la tarde va cayendo y las botellas van vaciándose de una manera tan natural que nos sorprende a todos.

Alargar la sobremesa nunca antes había sido tan placentero en mi familia hasta que incorporamos en ella el licor de horchata. Y el bingo, no puedo olvidarme el bingo. Yo, desde luego, ya tengo preparadas mis botellas para no quedarme sin. Incorporadlo en vuestras comidas y cenas navideñas, ¡os encantará!

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